19 - Diciembre
…NO, LA LUCHA LEONESA NO "ES ASÍ"
===Retroceso. Involución cavernícola frente a evolución futurista. Para la seudocrítica "mejor así, dejarlo como está…", con guiños atrás; a la caverna. Fieles a sus derivas teñidas de añoranza. Cuando, aún con eso, es evidente que "la Lucha no es así"; no debiera ser así. Y ello por más veces que el negrillero desde su Relato sentimentaloide/nostálgico/pintoresquista… ponga admirativamente en boca de algún fato (el "Miguelín" de turno) lo de que "la Lucha es así"; con alardes a cuenta de alguna fatada impropia de lo luchísticamente deportivo: moverle al contrario hasta hacerle perder pie en el hoyo topinero de la pradera, propinarle un mordisco en el hombro durante el volteo... "Eso también es Lucha": falso, eso No es Lucha. Ni emburriar cuestabajo al contrario aprovechando la pendiente de la Plaza Don Gutierre (el "Morín" de turno). Eso, o macarradas similares, NO es Lucha: será folklorico sainete cutre. De modo que desde aquí parafraseamos a Ortega con su "no es eso, no es eso…" aplicado a la L.L.
===Sin idea de parangonar, eran muy otros "los muy otros tiempos". Valgan ejemplares referentes de los años cincuenta/sesenta/setenta… a cuenta de quien entonces se decía -como del actual relator- "tanto hizo por la L.L.". A tal efecto sirva la referencia del ínclito "Olegario", del popular Olegario R. Cascos (o "Cascos" a secas), algunos ejemplares ejemplos -de entre los muchos- de su peculiar forma de entender - "y aportar"- a la Lucha. En un Corro a falta de báscula, permitir salir del paso levantando en vilo a los luchadores para adjudicarles su peso; en otra ocasión decidir que un chaval de 17 años que le correspondía inscribirse en Pesados -Flavio de la Puente-, que con esa edad no debía luchar en esa categoría, "así que se le apunte todo lo más en Medios"; ante una objeción -protesta- técnica de un participante frente a la Mesa del Jurado, O.R.C. que le suelta "protéstale al Alcalde -Boñar- que lo tienes ahí"; o solicitar la fotografía de un luchador (Manuel García de Campohermoso) con el pretexto de incluirlo en su libro en ciernes y lo aprovecha para endosarla en su "Galería de Luchadores" de D.L. y acoplada a una a modo de seudoentrevista bajo la foto y poniendo en su boca lo que le place al firmante seudoentrevistador ORC: con reacción del bueno de Manolete "si yo no he dicho nada de eso, solo le di la foto que le dijo que eras para un libro que iba a sacar…". En fin, consagrada quedaba la figura del entonces adalid de la Lucha, "este hombre que hablaba tanto en el periódico de los Corros y todo eso" al decir de los ingenuos y nada exigentes aficionados de la predemocracia.
===Leve muestrario revelador de que por entonces la Lucha sí que era así. Versus compadreo pueblerino de antaño, en alguna medida al compradero modo de los "Corros como en familia", a los que en ciertos aspectos -y salvando algunas distancias- ahora se exaltan y hasta se recrean en ello. Afortunadamente no va a volver hogaño como lo fue antaño ése espontáneo "aluche de laboina en plan familiar". Menos aún la L.L. tampoco fue entonces en los valores "lo tradicional y costumbrista" tal como pretenden pintárnosla de oníricamente; de compartida camaradería y caballerosa celebración deportiva.
===Máxime no lo fue en lo que nos tratan de contar en cuanto a la entronizada herencia del mito de la deportividad y la nobleza, que tanto se exalta ahora como gran legado; inherente y consustancial, dicen, con la razón de ser de la L.L. Los viejos del lugar tendrán muy en la memoria de los Corros de su época, las tensiones ya desde el discutido agarre, casi siempre airado y a menudo interminable; de lo más frecuente la disconformidad en la señalización de las caídas (o no caídas); discusiones, protestas airadas por casi todo; el escaso respeto a los "espontáneos" árbitros de entonces, de continuo en entredicho; cabreos, agrios enfrentamientos verbales; bulla, echar al público encima; tongos mercantilistas desde que aparecieron los premios… (lo que hacía decir a los paisanos "vienen por los cuartos no como antiguamente(?) que luchaban por la honrilla, los buenos van a los corros donde los premios son mejores…"). Bien es verdad que las protestas en lo competitivo se justificaban en parte por la falta de Reglamento claro (ni oscuro) y la codicia en lo económico también en parte venía dada por las penurias de la época. Ah, y apenas nada en cuanto a saludos e interfelicitaciones y ya no digamos en el ceremonial de inter-alzarse entre campeón y subcampeón que "se vende" como tradicional gesto de deportividad en la L.L. Constatado sea todo ello, para no llamarse a engaño, cual paradigma -y estigma- de la "endémica protesta perdurable", por decirlo suavemente. Y esto sí que tan consustancial con la L.L. tradicionalmente.
...SÍ ES ASÍ
===Queda dicho que la L.L. no era así en cuanto a deportividad y nobleza, de la misma forma que precisamente en el presente de los Corros sí que lo es. Desde la normalidad en el agarre hasta la naturalidad al aceptar las decisiones arbitrales sin un mal gesto; el vencido felicitando al vencedor, palmadas afectuosas, sin tensiones (hasta a veces una negativa falta de tensión pueda rozar conformismo). Muy buen rollo entre los luchadores dentro y fuera del corro, nada que ver con lo que sucedía hace décadas: broncas, grescas, polémicas, follones…; bulla cazurra.
===Con el mismo argumento en alguna medida justificador de lo pretérito, en presente un Reglamento que apenas deja márgenes a la protesta; corrección y buenos modales en el Corro derivados de otro nivel formativo/educativo y demás, en unos tiempos sociológicamente muy distintos. Así como la relatividad valoradora de los premios desde un status de acomodo completamente diferente. Y en los demás parámetros como sociedad desarrollada y culturizada, que propicia actuaciones respetuosas en todos los planos. Al menos en estos aspectos y en cuanto a Imagen externa de la L.L., congratulémonos…
